Ante el destacado buen tiempo del verano de este año, me vaga por la memoria el recuerdo de una grandísima y apacible tarde en la que, además de ser la primera vez que miré fijamente a una imponente Nikon, supuso el comienzo de una sincera y recíproca amistad con alguien que actualmente significa demasiado para mí.
Bonita y calurosa tarde del 1 de mayo bajo el inmenso y colorido sol de Salamanca.
¡ Quién fuera tiempo para dar marcha atrás en sus pasos !







No hay comentarios:
Publicar un comentario